Así es el nuevo radar medusa…

…un radar que no persigue los excesos de velocidad.

Aunque las sanciones que se podrían imponer con estos radares dependen de cada municipio, podrían rondar los 600 euros.

La Dirección General de Tráfico coloca cada vez más radares en las carreteras españolas y cada vez más conductores reciben más sanciones por las diferentes infracciones que están tipificadas en el Reglamento General de Circulación. La mayor parte de estas sanciones corresponden a infracciones por excesos de velocidad captadas con radares fijos.

Sin embargo, hay otros muchos motivos por los que las autoridades podrían sancionarnos, como por no haber pasado la ITV a tiempo, por conducir sin el carnet de conducir en regla, por no utilizar el cinturón de seguridad, por conducir con el teléfono móvil en la mano, etc.

Un radar que no persigue los excesos de velocidad

La última incorporación a las carreteras españolas son los llamados radares medusa, que tienen por objetivo registrar el sonido en todas direcciones y localizar a aquellos infractores que superen los límites legales estipulados por el Real Decreto 1367/2007 que desarrolla la Ley 37/2003:

En esta norma se especifica que los límites máximos permitidos en “sectores del territorio con predominio de suelo de uso residencial” es de 65 dB por el día y 55 dB por la noche. Espacios especialmente protegidos, como “suelo de uso sanitario, docente y cultural que requiera una especial protección contra la contaminación acústica”, los límites son de 60 dB y 50 dB, respectivamente.

Además de detectar el sonido, estos aparatos también incorporan una cámara de vídeo para localizar al vehículo que cometió la infracción, de forma que el ayuntamiento correspondiente pueda sancionarle. En cuanto a la cuantía de estas sanciones, dependerá enteramente del municipio.

En Madrid, por ejemplo, las multas por exceso de ruido más habituales van de 90 a 600 euros. En Barcelona han puesto en marcha un plan especial contra el ruido y también cuenta con sanciones que alcanzan los 600 euros. En Sevilla, por el contrario, las multas parten de los 750 euros y pueden alcanzar hasta los 3.000 euros.

Por ahora, este sistema se encuentra en fase de pruebas y sólo hay uno en España. Concretamente, en la carretera C31 de Barcelona. Sin embargo, lleva un tiempo funcionando en otros países, principalmente en Francia, donde ya hay 14 localidades que lo utilizan para sancionar y tratar de atajar un problema como la contaminación acústica. Y viendo los resultados que está cosechando en el país vecino, este sistema previsiblemente se extenderá también a otros países de la Unión Europea.

¿Por qué es importante controlar la contaminación acústica?

De acuerdo con los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), más de 100 millones de personas en Europa están expuestas a niveles de ruido que perjudican su salud. De hecho, la Organización Mundial de la Salud sostiene que la contaminación acústica es la segunda causa ambiental de problemas de salud (después de la contaminación atmosférica).

Sólo en nuestro país, la exposición constante a niveles perjudiciales de ruido provoca cada año más de mil muertes prematuras y unas 4.000 hospitalizaciones asociadas. Además de que podemos acabar desarrollando otras dolencias, como alteraciones del sueño, dolores de cabeza, pitidos en los oídos, fatiga, irritabilidad, etc.

HÉCTOR HERRERA

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